domingo, 17 de marzo de 2013

Primer Día De Octubre, Último Día Para Ellos (Parte I)

Mi hermana escribió este cuento para una tarea escolar. Lo leí y me pareció muy bueno y decidí publicar. Iré publicando por partes este primer cuento. Pueden encontrarla en Twitter como @TeMatareManiana. Disfrútenlo.

Había una vez una niña muy linda, de cabello largo y lacio, a la que le encantaba jugar en la naturaleza. Era muy feliz jugando en los jardines y parques, pues había mucha naturaleza que ver allí. Era una niña muy curiosa. Le gustaba explorar todos los lugares que visitaba, de modo que si se encontraba en un bosque veía todas las cuevas y agujeros que allí hubiese.

La pequeña niña curiosa era muy querida y consentida, de modo que al verla todos gritaban “¡Charlotte, ven con nosotros!” pues todos querían disfrutar de su compañía. Todos disfrutaban de las bromas que hacía y a pesar de ser tan pequeña parecía ser amiga de todos no importando su edad.

Sus padres, Taylore y Víctor, decidieron llevarla a ella y a sus amigos al bosque para celebrar el Día Del Niño de manera alegre, privada, y en un ambiente que les agradara a todos. Ese bosque era bello, lleno de diversos tipos de árboles, plantas y pequeños animales. Todo el lugar invitaba a ser explorado con tantas cuevas, agujeros y un pequeño arrollo que parecía salir de la anda y llevar a ninguna parte.

Charlotte, por su naturaleza curiosa, quiso ir a explorar todo el lugar, pero sus padres refutaron “¡No!, no ha terminado la celebración. Si lo deseas puede ser después, ahora no”. Charlotte se malhumoró por la situación pero no hizo ningún comentario y regresó a la fiesta.

Al cabo de unas horas Taylore notó la ausencia de Charlotte pero con tantas personas a quienes atender no puso mucha atención ni interés y siguió con el grupo de personas. Luego de un rato ella se percató totalmente de su ausencia, pero al no haber notado en qué momento exactamente habíase ido Charlotte pensó que sería inútil simplemente llamarla a gritos de modo que le pidió ayuda a Víctor.

Las personas, sin haber notado la ausencia de Charlotte, comenzaron a irse sin preocupación alguna, pues la celebración había sido tan entretenida que se olvidaron completamente de quienes eran quienes impartían esa muestra de alegría.

Sin despedirse, Taylore y Víctor comenzaron a buscarla, pero siendo ella tan curiosa podría estar en cualquier parte. Tendrían que buscar en cada pequeña cueva, agujero, arbusto, en todo lugar que allí hubiese, pero empezaba a anochecer de modo que, por la espesura del bosque, se dificultaba mucho divisar claramente algo.

Mientras Víctor y Taylore morían de preocupación, la pequeña Charlotte estaba disfrutando de ver las plantas, tratar de trepar árboles, intentar atrapar animales, y entrar a cada cueva que veía. Se divertía tanto que perdió la noción del tiempo, olvidó que no debía estar sola, olvidó que en el bosque no hay solo plantas y animalitos lindos, sino peligros inimaginables que nada tienen que ver con un lobo feroz.
(Continuará...)

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