Mi hermana escribió este cuento para una tarea escolar. Lo leí y me pareció muy bueno y decidí publicar. Iré publicando por partes este primer cuento. Pueden encontrarla en Twitter como @TeMatareManiana. Disfrútenlo.
Había una
vez una niña muy linda, de cabello largo y lacio, a la que le encantaba jugar
en la naturaleza. Era muy feliz jugando en los jardines y parques, pues había
mucha naturaleza que ver allí. Era una niña muy curiosa. Le gustaba explorar
todos los lugares que visitaba, de modo que si se encontraba en un bosque veía
todas las cuevas y agujeros que allí hubiese.
La pequeña
niña curiosa era muy querida y consentida, de modo que al verla todos gritaban
“¡Charlotte, ven con nosotros!” pues todos querían disfrutar de su compañía.
Todos disfrutaban de las bromas que hacía y a pesar de ser tan pequeña parecía
ser amiga de todos no importando su edad.
Sus padres, Taylore
y Víctor, decidieron llevarla a ella y a sus amigos al bosque para celebrar el
Día Del Niño de manera alegre, privada, y en un ambiente que les agradara a
todos. Ese bosque era bello, lleno de diversos tipos de árboles, plantas y
pequeños animales. Todo el lugar invitaba a ser explorado con tantas cuevas,
agujeros y un pequeño arrollo que parecía salir de la anda y llevar a ninguna
parte.
Charlotte,
por su naturaleza curiosa, quiso ir a explorar todo el lugar, pero sus padres
refutaron “¡No!, no ha terminado la celebración. Si lo deseas puede ser después,
ahora no”. Charlotte se malhumoró por la situación pero no hizo ningún
comentario y regresó a la fiesta.
Al cabo de
unas horas Taylore notó la ausencia de Charlotte pero con tantas personas a
quienes atender no puso mucha atención ni interés y siguió con el grupo de
personas. Luego de un rato ella se percató totalmente de su ausencia, pero al
no haber notado en qué momento exactamente habíase ido Charlotte pensó que
sería inútil simplemente llamarla a gritos de modo que le pidió ayuda a Víctor.
Las personas,
sin haber notado la ausencia de Charlotte, comenzaron a irse sin preocupación
alguna, pues la celebración había sido tan entretenida que se olvidaron
completamente de quienes eran quienes impartían esa muestra de alegría.
Sin
despedirse, Taylore y Víctor comenzaron a buscarla, pero siendo ella tan
curiosa podría estar en cualquier parte. Tendrían que buscar en cada pequeña
cueva, agujero, arbusto, en todo lugar que allí hubiese, pero empezaba a
anochecer de modo que, por la espesura del bosque, se dificultaba mucho divisar
claramente algo.
Mientras
Víctor y Taylore morían de preocupación, la pequeña Charlotte estaba
disfrutando de ver las plantas, tratar de trepar árboles, intentar atrapar
animales, y entrar a cada cueva que veía. Se divertía tanto que perdió la
noción del tiempo, olvidó que no debía estar sola, olvidó que en el bosque no
hay solo plantas y animalitos lindos, sino peligros inimaginables que nada
tienen que ver con un lobo feroz.
(Continuará...)
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