viernes, 22 de marzo de 2013

Primer Día De Octubre, Último Día Para Ellos (Parte III y última)


Al ver a esta inmensa criatura ante ella simplemente no pudo decir nada, o hacer algo. Por primera vez sintió miedo de lo que pudiese pasarle, sus padres no estaban allí para cuidarla y defenderla. Quiso volver el tiempo atrás, pero de lo aturdida que estaba no pudo pensar en nada, o hacer algo. Era muy extraño como pudo haberle pasado algo así cuando el día había comenzado tan normal.

            Sus padres la seguían buscando, sin ningún resultado. Preocupados quisieron llamar a algún tipo de equipo de rescate, todo lo que querían era encontrar a su hija, pero al caminar a la parte más espesa del bosque notaron algo horrible, la cabellera larga de su querida hija estaba dispersa por todo el suelo.

            Horrorizados por el hecho que acababan de presenciar corrieron y gritaron en busca de la pequeña niña, pero fue inútil. No encontraron ningún otro rastro, huella, ni siquiera podía percibirse el viento o escucharse el movimiento de las hojas de los árboles, era como si todo estuviese muerto en aquel lugar.

            Al fondo pudieron percibir un leve sonido, como si fuese un rugido, pero podía notarse que no lo era, o al menos no de ningún animal conocido. Luego de eso pudieron escucharse claramente los gritos de Charlotte pero al no saber de dónde provenían no supieron a dónde dirigirse. De pronto se escuchó claramente de qué dirección venían los gritos de modo que corrieron en esa dirección esperando poder rescatar a su hija.

            ¿Por qué no obedeció Charlotte a sus padres cuando le dijeron que no fuese al bosque? Quizás fue porque no pensó que los pondría en peligro a ellos y a sí misma ¿Y por qué habría de hacerlo? Nadie pensaría que esa clase de cosas podía pasar en un tranquilo bosque. Tal vez ese era el problema, nada tan tranquilo puede ser bueno.

            Como pueden imaginar, Víctor y Taylore tuvieron el mismo trágico final que la pequeña Charlotte, desmembrados para ser comidos por todas aquellas criaturas que bebieron del agua del arrollo que cumplía deseos. Fueron devorados completos, con excepción de su cabello, que siguió allí hasta degradarse y mezclarse con el polvo y la tierra.
            En cuanto a todos los invitados descuidados, simplemente lloraron su desaparición pensando algo más humano que lo que les ocurrió. Los lobos simplemente son la solapa de los horrores  que se puede encontrar en el bosque.

            No importa a dónde vayas, no dejes sin supervisión a los niños, son curiosos e imaginativos, todo podría pasar. Celebra el Día del Niño de forma segura y que nunca se te olvide que también debes rendirle tributo a Charlotte y el monstruo de sus pesadillas pues fue en un Uno de Octubre que ella murió y que esa criatura apareció.

FIN

martes, 19 de marzo de 2013

Primer Día De Octubre, Último Día Para Ellos (Parte II)


Emprendieron una búsqueda solitaria por el bosque esperando que estuviese cerca del lugar, pues con la pequeña lámpara que guardaban en la guantera del auto no podrían iluminar mucho su camino, no sabrían si hay algún peligro cerca o si su hija está cerca, era casi imposible tratar de buscarla pues ella siendo curiosa y pequeña podría estar en cualquier parte, partes a las que ellos no alcanzaban a llegar.

Casi nunca notamos cómo es que los niños ven más allá que nosotros pero así es. Siendo ellos curiosos buscan mejor, siendo ellos distraídos notan más cosas, teniendo ellos más libertad e ignorancia con respecto a los peligros simplemente exploran todo ignorando consecuencia alguna.

            Solemos pensar que en un lugar conocido no hay nada que no haya sido visto o explorado, pero la realidad es que los bosque, por más conocidos que sean, siempre serán misteriosos y guardarán los secretos que nadie debe conocer. Son los bosques los que tiene cosas para contar y decir, pero solemos ignorar eso pensando en que, en esta época, ya todo ha sido visto y catalogado.

            La verdad es que esta pequeña niña encontró algo que muchos quisiéramos hallar, algo fantasioso y un tanto trivial: Una especie de fuente de los deseos. Aquel arrollo que parecía salir de ningún lugar provenía de una parte muy profunda del bosque, a la que por su espesura, era poco explorada. En aquella parte del bosque casi nunca brillaba la luz del sol, aún siendo de día era muy poca la luz que dejaban pasar los árboles.

            Charlotte, siendo una niña que lo le temía a la oscuridad se dirigió a ese lugar con mucha tranquilidad, como si hubiese sido guiada hasta allí, y siendo alguien que no le temía a nada (o eso era lo que ella pensaba) se cruzó por su mente el deseo más horrible que alguien pudiese imaginar.

Si se preguntan cómo notó Charlotte que el agua de aquel lugar cumplía deseos fue al ver a una pequeña mariposa convertirse en ardilla al momento de beber el agua. Parecía que solo debía pensar en lo que quería para serlo. Tenía la apariencia de ser algo bello, pero las apariencias suelen engañar.

            No había nada de malo con el agua o los deseos, no había trampa en aquello, lo que estuvo mal fue lo que ella quiso. Cualquiera diría que una pequeña niña pediría ser princesa, ver un unicornio, tener juguetes y frivolidades, pero esta niña no quería nada de eso, ella quería ver en persona al monstruo que la atormentaba en sus pesadillas.

            Era una niña que expresaba demasiada felicidad, nunca nadie hubiera imaginado que soñase, o mejor dicho, que tuviera una pesadilla, con algo tan horrible. Era una especie de dragón viscoso, con cabeza pulposa, llena de tentáculos, de patas escamosas y desagradables, de un tamaño inmensurable el cual babeaba y respiraba frenéticamente, como si estuviese agitado y listo para atacar.

(Continuará...)

domingo, 17 de marzo de 2013

Primer Día De Octubre, Último Día Para Ellos (Parte I)

Mi hermana escribió este cuento para una tarea escolar. Lo leí y me pareció muy bueno y decidí publicar. Iré publicando por partes este primer cuento. Pueden encontrarla en Twitter como @TeMatareManiana. Disfrútenlo.

Había una vez una niña muy linda, de cabello largo y lacio, a la que le encantaba jugar en la naturaleza. Era muy feliz jugando en los jardines y parques, pues había mucha naturaleza que ver allí. Era una niña muy curiosa. Le gustaba explorar todos los lugares que visitaba, de modo que si se encontraba en un bosque veía todas las cuevas y agujeros que allí hubiese.

La pequeña niña curiosa era muy querida y consentida, de modo que al verla todos gritaban “¡Charlotte, ven con nosotros!” pues todos querían disfrutar de su compañía. Todos disfrutaban de las bromas que hacía y a pesar de ser tan pequeña parecía ser amiga de todos no importando su edad.

Sus padres, Taylore y Víctor, decidieron llevarla a ella y a sus amigos al bosque para celebrar el Día Del Niño de manera alegre, privada, y en un ambiente que les agradara a todos. Ese bosque era bello, lleno de diversos tipos de árboles, plantas y pequeños animales. Todo el lugar invitaba a ser explorado con tantas cuevas, agujeros y un pequeño arrollo que parecía salir de la anda y llevar a ninguna parte.

Charlotte, por su naturaleza curiosa, quiso ir a explorar todo el lugar, pero sus padres refutaron “¡No!, no ha terminado la celebración. Si lo deseas puede ser después, ahora no”. Charlotte se malhumoró por la situación pero no hizo ningún comentario y regresó a la fiesta.

Al cabo de unas horas Taylore notó la ausencia de Charlotte pero con tantas personas a quienes atender no puso mucha atención ni interés y siguió con el grupo de personas. Luego de un rato ella se percató totalmente de su ausencia, pero al no haber notado en qué momento exactamente habíase ido Charlotte pensó que sería inútil simplemente llamarla a gritos de modo que le pidió ayuda a Víctor.

Las personas, sin haber notado la ausencia de Charlotte, comenzaron a irse sin preocupación alguna, pues la celebración había sido tan entretenida que se olvidaron completamente de quienes eran quienes impartían esa muestra de alegría.

Sin despedirse, Taylore y Víctor comenzaron a buscarla, pero siendo ella tan curiosa podría estar en cualquier parte. Tendrían que buscar en cada pequeña cueva, agujero, arbusto, en todo lugar que allí hubiese, pero empezaba a anochecer de modo que, por la espesura del bosque, se dificultaba mucho divisar claramente algo.

Mientras Víctor y Taylore morían de preocupación, la pequeña Charlotte estaba disfrutando de ver las plantas, tratar de trepar árboles, intentar atrapar animales, y entrar a cada cueva que veía. Se divertía tanto que perdió la noción del tiempo, olvidó que no debía estar sola, olvidó que en el bosque no hay solo plantas y animalitos lindos, sino peligros inimaginables que nada tienen que ver con un lobo feroz.
(Continuará...)

sábado, 16 de marzo de 2013

Empieza otro viaje

Hace algunos años intenté iniciarme en el mundo de los blogs, fue un completo fracaso. Ahora, años después, con un poco más de experiencia escondida en la mochila, intento otra vez. Disfruten el paseo.